

De pequeña, los primeros de mayo solíamos acudir en familia a la manifestación. Supongo que desde antes de entender su significado me fui acostumbrando a la letra y a la música de la Internacional, que nos despertaba ya a primera hora de la mañana desde los megáfonos y altavoces improvisados que se instalaban en una pequeña furgoneta empapelada que recorría el barrio. El 1º de mayo era día de habas y coca, de banderas, de calle… Me manifestaba sobre los hombros de mi padre, con globos rojos, y ya algo cansada, esperaba a que la fiesta terminara o jugaba con mi hermana a espantar palomas por el parque municipal mientras los mayores escuchaban a otros mayores decir cosas de derechos, del calzado, de 35 horas… y asentían y aplaudían. Creo que fue mi primera experiencia vital de algo parecido a lo que llaman “solidaridad”.
Desde entonces, no sé si por convicción o por nostalgia, suelo acudir a la cita. En el camino se ha quedado mi hermana, que ni siquiera recuerdo la última vez que compartimos el día, y mi madre, que raras veces suele sumarse. Así que ahora voy sola o con mi padre. Todavía no he conseguido engañar a Álex para que me acompañe.
Este año, que por el contexto que tenemos ansiaba la llegada del día, por esa curiosidad de ver el clima que se respira entre los trabajadores, los discursos de los sindicatos, si seríamos más o menos personas… fallé. El 1º de mayo me ocuparon otros menesteres. Y arrastraba una pequeña herida en mi conciencia de clase que sólo ayer pude cerrar. Volviendo a casa de la uni me crucé con un cartel (un A4 fotocopiado en blanco y negro) que anunciaba la visita de Cayo Lara, Coordinador General de Izquierda Unida, en el Centro de Congresos. ‘Umhhh, no está mal la cita para terminar un miércoles’. Y fui. Y me encantó. Ya no sólo por la sorpresa de encontrarme con una sala absolutamente abarrotada de personas, con los históricos del pueblo, pero también con mucha gente joven, sino por la sintonía total con cuanto dijo. Y volví a sentir representadas mis ideas. Y volví a recordar por qué, a pesar de los cuentos del “voto útil” y demás, les he ido dando mi confianza cada cuatro años. Igual somos un poco como los seguidores del Atleti… A mí nunca me ha importado que me señalen con el dedo y me llamen utópica, idealista o soñadora. Yo creo firmemente en que las cosas pueden, y deben, cambiar. Y como decía Lara ayer al final de su intervención, hay un trabajo que hacer con las mentes.
Así que, para los que no pudieron estar allí. Os comparto el video de su intervención (es la primera de tres partes, el resto las podéis ver en youtube) y ya sacáis vuestras propias conclusiones en un día tristemente importante para el país.
PD: por cierto, hoy no he encontrado ni una sola referencia en los diarios locales. Ni en La Verdad ni en Información. Mutis por el foro. Prensa responsable la nuestra cuando viene alguien a hablarnos de la crisis y de propuestas… Sí he encontrado referencias en Radio Elche y en Elche Digital.