Ella no sabía muy bien si Castellón estaba antes de Valencia… como si saber eso fuera algo importante, como si conocer la geografía de la Comunidad Valenciana pudiera hacer más feliz a alguien. Tiene pena en los ojos, un cierto desasosiego, aún no sé por qué. Es andaluza, algo más de treinta, poco pecho y un pequeño collar de bolas grandes de madera alrededor del cuello. La llaman por teléfono. Empiezo a saber algo entre las palabras de una novela en francés que no acabo de comprender muy bien. Como si leer en francés pudiera hacer más feliz a alguien. Viaja hasta Valencia, allí cogerá un autobús que la llevará a una casa rural. Llamará a los monitores cuando llegue, tal vez puedan acercarse a recogerla. Ah… va a un campamento o algo por el estilo. No. Va a un taller de meditación. Lo ha encontrado por Internet, en algún lugar rodeado de montañas. Quiere aprender a meditar. Había talleres de todo tipo, tai chi, yoga, chikun… Pero éste era el que más le interesaba porque, además, iba a practicar la meditación y la expresión corporal… aprender a meditar con el cuerpo? A expresarse con el cuerpo. Lleva cosas dentro y necesita aprender a sacarlas.
Ahora es ella la que llama por teléfono. Es su exnovio. Lo echa de menos, se acuerda de él, pero han tomado la mejor decisión… al menos de momento. Necesita reencontrarse consigo misma. No está en paz. Después, la vida decidirá. Lo quiere, pero no pueden estar juntos. No confía en él, no se cree sus palabras y eso le genera mucha inquietud, dudas e inseguridad. Ahora necesita tiempo y silencio. Cuando cuelga pienso que no ha debido llamarlo. Creo que ella también lo piensa. A veces no es reconfortante hablar con la persona que más quieres.
Espero que su alma encuentre el silencio que anda buscando.