Suspiras

Suspiras

De vez en cuando suspiras

y yo te escucho llorar por dentro,

en silencio y sin lágrimas

porque nunca has querido llamar demasiado la atención.

A mí me gustaría abrazarte en ese momento

y decirte esa mentira de que todo volverá a ser como antes

Pero no lo será.

Y me quedo quieta

pensando

y lloro por dentro

porque no quiero añadirle más pena a tu dolor callado

Y así,

con el tiempo,

nos dormimos

sabiéndonos tristes

pero acompañados.

Dolor

Dolor

Todo lo llena este dolor insoportable, esta pena tan inmensa, esta tristeza infinita de saber que todos los días que quedan vendrán sin ti. Te vamos a echar mucho de menos. Mucho, Pascual. Ni te imaginas cuánto.

Septiembre, casi a punto de arrancar de una vez. De nubes que se van y sol que asoma

Septiembre, casi a punto de arrancar de una vez. De nubes que se van y sol que asoma

En algún momento de agosto la vida se interrumpió. Las malas noticias dejaron de ser tan malas, se quedaron en meras anécdotas casi sin importancia ante la llegada abrumadora de una tormenta que se aventuraba aún peor. Llegó. Nos barrió. Se nos llenó el cielo de nubes negras y las noches de horas amargas e interminables. La perspectiva de una enfermedad terrible e imbatible en el horizonte redujo a la más absoluta de las nimiedades las preocupaciones anteriores, que si el Ministerio me había denegado la estancia en Colombia, que si qué voy a hacer ahora, que qué pasa con la tesis, que si no me puedo permitir económicamente irme de mi bolsillo, que si la ANECA, que la FPU, que si la jodida crisis y los recortes… Bla, bla, bla.

De repente todo se paraliza. Un mes en blanco y en suspenso, sin más luz que las velas a San José, con la esperanza de que siga habiendo algo más allá que pudiera cambiar el rumbo de lo que parecía, tan injustamente, destinado a ser. La angustia. Y el milagro. Septiembre empezó a ser septiembre después de una operación de seis horas y un tumor menos envenenando el cerebro de una persona extraordinaria que todavía tiene muchas cosas que hacer en esta vida. Septiembre empezó un martes y 13 en el que la medicina sumó 2 y 2, con la suerte de que el resultado, esta vez, no fuera 4.

Parece que septiembre quiere empezar a ser. Que las nubes negras poco a poco se van desvaneciendo y en el horizonte, cambiado, sí, porque en esta vida las cosas no siempre son como las piensas, se dibuja al menos la oportunidad de luchar por lo más importante.

Y después de lo que va primero, la nueva yo que ahora soy en este nuevo nosotros en el que este no-mes nos ha transformado, podrá volver a ocuparse de aquello que en agosto le parecía tan determinante y decisivo. De su tesis, su trabajo y todas esas cosas con las que los seres humanos llenamos nuestro ego y el tiempo que nos ha sido prestado en este planeta.

Nuestra vida no es más que eso. Un préstamo. Empezamos una nueva partida.

 

Angustias

Angustias

Angustias tiene las uñas y el rostro de una mujer que se ha pasado la vida sobreviviendo. Tiene, tal vez, también el nombre. Los ojos hundidos, unas cuencas huesudas y pronunciadas, la mirada triste y sombría, el pelo crespo y descolorido, áspero, como la piel de sus manos, una piel cuarteada y deshidratada. Qué lujo las cremas, a estas alturas… De repente, el fondo de sus pupilas se clava en las mías, y con un fuerza tímida pero penetrante parece preguntarme: ¿por qué a mí?

Es una duda intensa, de ésas que le sobrevienen a uno cuando la mente baja la guardia, en el silencio de la noche, justo antes de dormir, o mientras pelas las patatas para el guiso, o embadurnas tu cuerpo de gel. Son las preguntas que toda vida esconde, las que nacen de un sueño que no fue.

Angustias me lo pregunta silenciosamente. Y yo pienso para mis adentros que no es justo, mujer. Y te imagino en un tiempo en el que eras joven, aquellos años en los que todavía acariciabas un pelo suave, lucías una mirada brillante, y soñabas, qué se yo, con viajar y conocer mundo, con un trabajo que te hiciera levantarte ilusionada, que te hiciera crecer, tal vez con ser música, y fantaseabas con las personas vibrantes que conocerías, con una vida feliz…

¿Por qué yo? ¿Qué perverso juego de malabares determinó que me sería negado el privilegio? ¿Cómo podía imaginar, cuando todavía tenía sueños, que mi vida sería simplemente una sombra, un accesorio más en la vida de otros? ¿Por qué nunca pude vivir para mí? ¿Por qué la vida me ha pasado por encima, por qué solo he podido deslizarme sobre ella, sobrevivirla? Sí, tal vez en algún momento hubo un chispazo que me hizo entender de qué iba esto de estar aquí, tal vez pude intuir cómo se siente en el estómago eso a lo que llaman pasión, qué impulsa a ese músculo en el centro del pecho a bombear la sangre con más fuerza… Pero el resto del tiempo todo ha sido gris, deforme, polvoriento, como los años de servicio en aquella casa; monótono y repetitivo hasta la desesperación, como las horas interminables detrás de aquella cadena de montaje; tremendamente solitario y vacío. ¿En qué momento se me torció el destino? ¿O es que ya nací para la nada?

Llueve

Llueve

Y no sé si es esta luz gris que tiene el día, o el recuerdo de 24 personas convirtiendo sus manos en gotas de agua en el “Magic circle” de aquella sala de conferencias en La Palisse, o si será que vuelvo a sentir la lluvia cayendo en Kigali, lluvia que exorciza y que limpia… no sé… pero tengo un viernes de melancolía. De preguntas. De dudas.

Y una única certeza. La lluvia.

Agua que cae y con ella sobreviene el peso de la vida que he acumulado a borbotones en Ruanda y que se me escapa por las uñas, por los poros, entre los dientes… que trata de crecer por dentro y se topa con mi perímetro de piel. Sal, sal, sal, inunda, ilumina…

Este mundo al que miran los mismos ojos encontrándolo a ratos tan extraño y desconocido.

Y yo. Transformada. Etérea. Liviana…

“pies para qué os quiero, si tengo alas para volar”. Frida, mi vida, que has vuelto de mil maneras en estos 30 recién estrenados para recordármelo, para que no olvide. Vive. Ama. Porque eso eres tú más que nada, por encima de cualquier otra cosa. Pasión.

Ruanda

Ruanda

Dentro de un mes y medio voy a viajar a este país. Lo que siento por dentro es tan inmenso que ninguna unión de palabras sería capaz de expresarlo con la mínima lealtad exigible. Todavía no he llegado pero ya hay una parte de mí que se acerca a Ruanda, y me atraviesa. Me rebasa al tiempo que me asusta. Pero quiero estar allí, quiero respirar su aire, mirar a los ojos de su gente, sentirlos, reír, tal vez llorar… Y llenarme de la fuerza con la que, estoy segura, debe de brotar allí la vida después de un pasado reciente tan lleno de odio, de muerte y de fantasmas.

Ya tengo parte del alma en Ruanda y quiero que una de sus miles de historias sea parte también de este almario. La cuenta la costamarfileña Véronique Tadjo, en un pequeño libro escrito después de un viaje a este pequeñito rincón del África negra, “La sombra de Imana”. Leedla despacio, sentid.

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Me gusta el ritmo de los domingos

Me gusta el ritmo de los domingos

Sí, me gusta el ritmo de este domingo en Barcelona. El primero.

Me he levantado y he abierto balcones. Las nueve y media. La calle de Gracia donde vivo, con nombre de escritor decimonónico, se ha despertado mojada y tranquila, tan solo alguna mujer, más madrugadora que yo, a la que he imaginado cargada de croissants calentitos. He desayunado leyendo a Pérez Oliva, con quien siempre recuerdas o reaprendes cómo debería ser el periodismo para que siguiera siendo tal. Y mi cama de nube blanca y espirales me ha vuelto a atrapar sorpresivamente, transformando el plan inicial de salir a dar un paseo en otras lecturas sobre el mundo, sus mujeres y sus revoluciones.

Anna toca el piano, y yo recuerdo mi sueño de la noche anterior, en el que, una vez más, eran mis manos las que sabiamente recorrían las teclas. Sí. Me gusta a lo que suena este domingo. Hada, la pequeña de las mininas, dormita finalmente a mis pies, después de haber recorrido ronroneando cada rincón de la cama. Y se escuchan fuegos artifiales, ¿son fuegos artificiales?, ¿a esta hora..?

Quería salir a la calle… pero estoy tan tranquila en casa… Suena el piano…

20 de febrero de 2011: las razones de los jóvenes marroquíes para salir a la calle

20 de febrero de 2011: las razones de los jóvenes marroquíes para salir a la calle

Hace unas semanas me pedían unas líneas sobre el significado que para mí tienen las palabras “take the chance, be the change“, que traducido al español sería algo así como “aprovecha la oportunidad, sé el cambio”. No hacía falta pensar demasiado, estos días la realidad nos está dando el mejor ejemplo del mensaje que transmite el eslogan. Lo vimos primero en Túnez y la piel vuelve a erizarse al recordar la plaza Tahrir de Egipto. Precisamente ayer conocí a Anna Cuenca, redactora de AFP, y una de las enviadas especiales de la agencia francesa a El Cairo. Anna lo tenía bastante claro: es un triunfo de la sociedad civil egipcia pero, sobre todo, de sus jóvenes. Ellos han aprovechado su oportunidad, la han creado y, pese a lo mucho que se dijo “Egipto no es Túnez”, lo lograron, se convirtieron en los artífices del cambio. Para asombro y felicidad de todos (o ardores de unos cuantos).

Y Marruecos, ¿es Egipto? Por supuesto que no pero, ¿why not? Los jóvenes marroquíes empiezan a organizarse, y el esquema a seguir viene a ser el mismo de las revoluciones anteriores. Las redes sociales vuelven a jugar un papel clave. “Nous les marocains on n’est capable de faire mieux que les égyptiens et on le prouvera le 20 Février” [nosotros, los marroquíes, somos capaces de hacerlo mejor que los egipcios y lo demostraremos el 20 de febrero], dice un tal Machi Ana en el muro de Organiser un rassemblement géant Facebook au Maroc!!, una de las páginas que se han creado en Facebook para promover las movilizaciones.

Y a través de Facebook he descubierto el video que ha preparado el Movimiento del 20 de Febrero en Marruecos. En él, cuatro chicas, una señora y nueve chicos, valientes y hartos del régimen y de sus consecuencias, expresan sus razones para manifestarse el próximo domingo. Comparto el video y la traducción de lo que dicen (a excepción de las dos personas que hablan en bereber), que ha sido posible gracias a la colaboración del amigo Brahim, otro joven como ellos, estudiante de doctorado en España, con el que he tenido la suerte de compartir sala de trabajo, conversaciones y amistad.

Todo el éxito del mundo. Apabullante lección la que nos están dando.

TRADUCCIÓN (gracias Brahim!):

1. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré porque quiero un Marruecos para todos, sin humillación ni enchufismo.
2. ereber]
3. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para poder encontrar un empleo sin tener que pagar sobornos a nadie.
4. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para reivindicar una mejor educación para todos y no restringida solamente a las clases altas.
5. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para que un enfermo pueda ser atendido en hospitales, gratuitamente y sin enchufes.
6. [bereber]
7. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para reivindicar el respecto de los derechos de los trabajadores y la abolición de su explotación.
8. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré por la libertad de los marroquíes.
9. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para que no haya más ciudadanos viviendo en chabolas.
10. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para que la policía no nos siga maltratando.
11. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para luchar contra la corrupción en el país.
12. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré para pedirles cuentas a los corruptos que han destrozado el país.
13. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré porque quiero una Constitución popular democrática.
14. Soy marroquí y saldré el día 20 de febrero. Me manifestaré, lo haré y lo volveré a hacer una y otra vez porque el nivel de vida me tiene asfixiada… cuando salgo a expresarlo pacíficamente me oprimen con violencia… y yo ignoro por qué lo hacen. ¿A caso no estoy en mi país, no tengo derecho a hablar, por qué me oprimen de esta forma? He salido en manifestaciones pacíficas y me he llevado palizas de las fuerzas de opresión ¿por qué? Sufro la opresión de la pobreza y del alza del nivel de vida y ellos (las Autoridades) me añaden más opresión… esto es demasiado.